La arquitecta y ceramista Zurina Verdagel recibió de manos de Julián González, Ministro de Cultura, el reconocimiento “Por la Obra de la Vida” que promueve el movimiento de artesanos de nuestro país, y que se otorga a propósito de la Fiesta de la Artesanía, con sede en los salones del recinto ferial de Pabexpo, en La Habana.
Esta destacada artista, afiliada de la UNAICC que exhibe sus 70 abriles con elegancia, comentó que de arquitecta devino en ceramista por la pasión que tuvo desde niña cuando jugaba con el fango, que se convirtió en una afición poco a poco.
Al ser entrevistada dijo que a sus 50 años quiso dedicarse por completo al desarrollo de esta manifestación plástica y que mucho le debe a Julia González, a quien considera su maestra. Aseguró que “eso de ser autodidacta no es absoluto porque uno siempre tiene un referente, alguien a quien consulta, y en mi caso esa persona fue ella”.
De sus inicios como arquitecta, Zurina Verdagel comentó que tuvo un gran profesor al que su generación adoraba, el arquitecto Rayo, ya fallecido, que los enseñó a amar a La Habana Vieja, en una época en que no existía tanta cultura alrededor del centro histórico y su entorno.
Sobre aquellos días rememora: “Su primera clase de diseño fue llevarnos allí y nos pidió que escribiéramos lo que quisiéramos de la Plaza de la Catedral. Entonces cuando fui a dedicarme a la cerámica, la propia Julia me dijo que por qué no buscaba en mi profesión alguna motivación, y vino aquello de mi profesor, y dije este es el camino y por ahí andamos”.
La arquitecta Zurina Verdagel destaca: “Trabajo de una forma esquemática los claroscuros, es decir, las ventanas, las puertas, los arcos, pero siempre que se identifique con iconos de la parte antigua de la ciudad: la Catedral, la Basílica Menor de San Francisco de Asís, esas obras majestuosos. Luego incorporé piezas basadas en el eclecticismo tardío nuestro, digo tardío porque en Europa todas esas figuras venían hasta de Grecia. Ahora estoy apasionada con el modelaje de hoja de parra, hojas a canto sin abandonar, por supuesto lo demás, porque te marca de forma tal que no lo puedes dejarlo totalmente”.
Con sencillez, al referirse al Premio por la Obra de la Vida que recibiera, arquitecta Zurina Verdageldijo que fue una sorpresa y una emoción enorme porque realmente sabe que hay muchas personas que han dedicado su vida a esta manifestación y que la reconforta extraordinariamente. Puntualizó además, “ soy arquitecta, pero hice un horno para cuando me jubilara y resulta que tomé la decisión a los 50 años y me salió bien”.