Como parte de los estímulos colaterales que se otorgan a propósito deI Premio Nacional de Restauración 2018, la Zona de valor histórico cultural San Luis recibió por unanimidad el PREMIO ESPECIAL UNAICC “Por la protección del patrimonio construido cubano” en la categoría Conservación, mientras que en Restauración, se alzaba con el lauro la Santa Basílica Metropolitana Iglesia Catedral de Santiago de Cuba.
El prestigioso jurado, conformado por profesionales asociadas a la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba, lo integraron la Dra. Arq. Madeline Menéndez García, la MCs. Arq. Ayleen Robaina Barcia, y la Dra. Arq. Felicia Chateloin Santiesteban, Presidenta del Comité Técnico Nacional de Patrimonio de la UNAICC.
En la argumentación para otorgar el reconocimiento se tuvo en cuenta las bases de este Premio Especial, se exige que las obras se destaquen por la “…importancia de su aporte social y significado para la comunidad en que se inserta, su localidad y/o el país” y en la categoría Restauración, además “… la participación en el proyecto de miembros de la UNAICC”. 
Al valorarse la categoría Conservación, se indica que la Zona de valor histórico cultural San Luis es: una acción con una importante participación comunitaria y de su gobierno, que recata valores paisajísticos, funcionales y de la tradición de un pequeño asentamiento del siglo IXX, que ha conservado importantes exponentes de su devenir y se ha comprometido en la actualidad con su mantenimiento, rehabilitación y reanimación urbanas”.
En Restauración, se le adjudicaba el alto estímulo a la Santa Basílica Metropolitana Iglesia Catedral de Santiago de Cuba, “ Por constituir una acción delicada y cuidadosa en un bien de alta significación para la cultura cubana, -único en sus características, Por la magnitud de la obra realizada y aunar los esfuerzos de diferentes entidades, por los trabajos mantenidos durante varios años en la restauración de aquellas partes que habían sido objeto de transformaciones que dificultaban su lectura histórica, hoy recuperada”.
El batey Jaronú ganó el Premio Nacional de Restauración 2018, y también mereció el ICOMOS del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, y los colaterales que entregan AZCUBA y la Cátedra Gonzalo de Cárdenas de Arquitectura Vernácula.
El trabajo allí se dedicó a la preservación de la tipología urbana y arquitectónica del batey, la recuperación y reciclaje de los materiales para mantener la originalidad de los techos, el mejoramiento del fondo habitacional, la eliminación de cuarterías y la construcción de nuevas viviendas.