El 13 de Octubre en el mundo se conmemora el Día Internacional para la Reducción de Desastres, que en este 2015 tiene como lema Conocimiento para la Vida.
La ONU ha declarado que el aspecto central del Día Internacional para la Reducción de Desastres en el 2015 “es el conocimiento tradicional, indígena y local, el cual complementa a la ciencia moderna y contribuye a la resiliencia de las personas en un plano individual y de la sociedad en conjunto”.
Al hacer el llamado por la fecha plantea: “el conocimiento de las señales de alerta temprana en la naturaleza puede ser vital para velar por que se tomen acciones tempranas para mitigar el impacto de los desastres, tanto de evolución rápida como lenta, tales como sequías, olas de calor, tormentas e inundaciones. En conjunto con el conocimiento científico existente, tales como los informes que elaboran los meteorólogos, el conocimiento local es vital para las labores de preparación y se puede transmitir de generación en generación”.
El sitio digital de la ONU indica la necesidad de tener presente que el grado de devastación, en pérdida de vidas humanas y daños materiales, que causan las manifestaciones extremas de fenómenos naturales, como las inundaciones, sequías, ciclones, terremotos o erupciones volcánicas, resulta de la combinación entre las fuerzas de la naturaleza y la actividad humana.
Destaca asimismo que “el efecto que estos peligros naturales tienen sobre las poblaciones depende en gran medida de decisiones que tomamos, a nivel individual o colectivo, respecto a nuestras formas de vida y al medio ambiente: desde la planificación de nuestras ciudades y el cultivo de los alimentos, hasta la enseñanza que recibimos en las escuelas. Es más, la actividad humana también influye en la frecuencia y la intensidad de estos fenómenos, por ejemplo, a través del calentamiento global”.
La puesta en marcha de sistemas de prevención, alerta temprana, preparación y recuperación rápida disminuyen el riesgo y mitigan los efectos devastadores de las fuerzas de la naturaleza.
La experiencia cubana en la reducción y mitigación de desastres, desarrollada por la Defensa Civil en nuestro país, es internacionalmente reconocida por los organismos e instituciones vinculadas con esta esfera.
Según informe de la OXFAM, Confederación internacional formada por 17 organizaciones no gubernamentales nacionales que realizan labores humanitarias en 90 países, «el modelo cubano de reducción de riesgo es de naturaleza multidimensional, ya que incluye una vasta gama y una multiplicidad de elementos complementarios. Los mismos abarcan desde la existencia de legislación dirigida a la mitigación de desastres hasta el desarrollo de una cultura de la seguridad, pasando por la movilización comunitaria. Todos esos componentes funcionan de manera sumamente armónica en la reducción de riesgo»