Desde hace algunos años, en la ciudad de Matanzas se debate entre la necesidad de perpetuar el patrimonio, y la incapacidad para llevar a cabo tan ineludible cometido.
Razones objetivas, como los presupuestos y recursos que precisa la puesta en práctica de una restauración a la altura de los estilos arquitectónicos de la época en que fueron concebidas las obras, intervienen en el acabado de estas acciones, que buscan devolverle originalidad a los proyectos.
A pesar del lamentable estado constructivo que aparece desde hace varios años en algunas edificaciones, como lesiones profundas en el rostro de la ciudad de la Atenas de Cuba y varios municipios de la provincia, los esfuerzos de la UNAICC, del Centro Provincial de Patrimonio, y de la Oficina del Conservador, se enfocan hacia el rescate de los valores de sus inmuebles de valor histórico y cultural.
El Plan 325, concebido por nuestra organización y entregado a decisores del Gobierno, fue el arma oportuna y eficaz que nos ha permitido, con el esfuerzo de todos, que hoy comencemos a tener un Centro Histórico, con la categoría de Monumento Nacional a la altura que nos merecemos los matanceros.
Falta mucho por hacer, pero ya la utopía ha echado a andar...