Con motivo de la celebración el 5 de Junio del Día Mundial del Medio Ambiente, le presentamos un artículo del DrC. Fernando Guasch Hechavaría, Premio Nacional de la Sociedad de las Ingenierías de la Geociencias y Química, SIGEQ, 2019, donde reflexiona sobre la situación actual tras la aparición de la Covid-19.
Aplicabilidad de las categorías básicas vinculadas a la gestión de los riesgos de desastres, ante la amenaza desatada por la COVID-19.
En el presente año 2020, con la aparición de la nueva enfermedad COVID-19, generada por el coronavirus SARS-Cov-2, diversas organizaciones regionales y nacionales, así como estudiosos en la materia han tratado de contribuir al esclarecimiento del comportamiento de la epidemia, convertida ya en pandemia y sobre todo al análisis de las diversas estrategias aplicadas por los países, en atención a las características de sus sistemas de salud, la robustez de sus sistemas de Defensa Civil y sobre todo a la voluntad política de los Estados.
Lo primero que salta a la vista, es la falta de percepción global con relación al peligro asociado a la proliferación del virus y la diseminación de la enfermedad, segundo el fracaso total de los modelos neoliberales, que bajo las acciones de descentralización de los ejes estratégicos de una nación, han propiciado el incremento de las vulnerabilidades globales, además de nuevos riesgos-países, y tercero como la voluntad política de algunos Estados, ha demostrado ser más decisiva, que la disponibilidad económica y tecnológica.
Por qué el establecimiento de BARRERAS entre el Peligro y las Vulnerabilidades?
Debemos tener claro que la exposición al virus propicia la aparición de la enfermedad y que la intensidad de sus manifestaciones depende de las características de los elementos expuestos. Por esta razón, la estrategia cubana, lo primero que reconoce, es la necesidad de establecer barreras protectoras entre la amenaza y la población expuesta, potencialmente vulnerable. Evitar a toda costa que el virus de disemine, que la enfermedad se propague de forma incontrolada a lo largo y ancho del país.
Para esto fue necesario estimar consecuentemente la AMENAZA. Cuando el nuevo coronavirus se detecta en China y se asocia como responsable de la enfermedad COVID-19, llama la atención inmediata de científicos de varios países del mundo por su alta morbilidad, incluyendo a los científicos cubanos. Su intensificación y rápida expansión en China, califican de inmediato a la enfermedad como un PELIGRO epidémico potencial. Su rápida diseminación hacía Europa y otros continentes, ratificó su carácter Pandémico.
En Cuba, país insular del Caribe, se comienzan a tomar tempranamente las medidas de vigilancia epidemiológica en los puntos de acceso al país y se orienta la preparación de los órganos del Sistema de Defensa Civil y muy específicamente del Sistema de Salud, para el enfrentamiento al SARS-Cov-2 y la COVID-19.
El 11 de marzo al detectarse los primeros casos, asociados a personal extranjero que arriba al país procedente de Italia, la COVID-19 pasa de AMENAZA POTENCIAL a ser una AMENAZA REAL para nuestra población. Comienza así a intensificarse la protección a la población, a través del establecimiento de un sistema de barreras.
Conceptualmente las BARRERAS, son un instrumento de impedimento, garantía y protección, muy utilizado en la prevención de emergencias tecnológicas. En este caso, ante una emergencia de carácter sanitario, su uso está determinado para evitar al mínimo la EXPOSICIÓN de la población a la AMENAZA y sobre todo de los segmentos más vulnerables de la población. (Grupos etarios más envejecidos, personas con enfermedades crónicas no trasmisibles y susceptibles a esta enfermedad).
Es digno de destacar que sin un sistema social como el nuestro, con la organización y las estructuras de dirección establecidas, no hubiese sido posible la implementación del sistema de barreras de protección social en toda la geografía cubana en tan corto tiempo. Los indicadores en el índice de infestación en el país, de supervivencia en pacientes graves y críticos, así lo ratifican.
Qué determina el control efectivo de las medidas de PREVENCIÓN?
De nada valen las BARRERAS, sin control y en esto ha sido decisiva la visión sistémica. Por esta razón el país se vio obligado a organizar desde los diferentes Ministerios, OACEs, y el apoyo de las organizaciones de la sociedad civil cubana, un grupo de medidas destinadas a la Prevención del Riesgo.
En que se centran estas acciones de prevención, pues en evitar la exacerbación de los factores de vulnerabilidades que incrementen el nivel de pérdidas y daños generados por la Epidemia, a través de la modelación de escenarios prospectivos. Esta visión anticipativa preparó al país para la actuación en las diferentes etapas en función de la evolución de los Escenarios de Peligro. Hablamos así de 3 fases: Pre-epidémica, Transmisión autóctona controlada, y Epidémica.
Nuestro sistema de salud, con experiencias internacionales diversas en emergencias y desastres, sabe que es fundamental mantener la situación epidemiológica bajo control y que nunca ésta supere la capacidad de respuestas del ente afectado, para evitar la catástrofe.
Por eso a nivel internacional es necesario enfatizar que en Cuba, la acción coordinada, bajo una visión sistémica de todos los actores claves del país, ha sido decisiva en el control efectivo y eficiente de las medidas de Prevención del Riesgo a la Pandemia.
Qué garantiza la PREPARACIÓN continua de las comunidades y el país?
Las barreras activas sobre la Amenaza y el Control Preventivo para garantizar la administración del Riesgo epidemiológico, han sido posibles gracias a las acciones dirigidas a la PREPARACIÓN CONTINUA de la población, que obviamente tributan al incremento de la Resiliencia Comunitaria.
Recordemos que se define la RESILIENCIA, como la capacidad que tiene un sistema, una comunidad o una sociedad expuestos a una amenaza, para resistir, absorber, adaptarse, transformarse y recuperarse de sus efectos de manera oportuna y eficiente, en particular mediante la preservación y la restauración de sus estructuras y funciones básicas por conducto de la gestión de riesgos. (UNISDR-2017).
A pesar de que cada día el país, al exponer los datos estadísticos, muestra a través del uso de indicadores la eficiencia en la gestión y administración de los riesgos, somos del criterio, que esta experiencia tendrá mucho que aportar al conocimiento del “riesgo informado en función del desarrollo sostenible”, de Cuba y que deben de analizarse los aportes del modelo cubano al sistema de indicadores clásicos utilizados para la identificación, reducción, manejo y protección ante premisas de desastres por parte de la OPS/OMS,
Son muchas las lecciones aprendidas, habrá que perfeccionar muchos protocolos de actuación y sobre todo profundizar en los Estudios de Peligro, Vulnerabilidad y Riesgo de origen sanitario en nuestro país, pero lo que ha quedado demostrado es que gracias a la Capacidad Instalada desde los años 90 en el país, donde destacan el desarrollo de la biotecnología, la nanotecnología y la ingeniería hospitalaria; no hemos tenido una absoluta dependencia externa para el manejo del riesgo de la Epidemia y que lo hecho hasta hoy por Cuba y su Sistema de Medidas de la Defensa Civil, ha mostrado sus frutos de forma fehaciente. Un nuevo aplauso, en este caso para la Ciencia Cubana
