Hoy cuando Cuba celebra el aniversario 94 del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz traemos a nuestra página fragmentos del discurso que pronunciara el líder de la Revolución cubana durante la clausura VII Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos, efectuada en el Teatro "Lázaro Peña, de la CTC, el 3 de octubre de 1963.
Por ese entonces, era el Comandante Fidel Castro Ruz, Primer Ministro del Gobierno Revolucionario y Primer secretario del Partido Unido de la Revolución Socialista.
Fidel decía: "En primer lugar, nosotros estamos muy reconocidos con la Unión Internacional de Arquitectos y con todos los participantes al congreso, porque para nuestro país ha sido un gran honor. Y ustedes habrán podido observar, cómo se ha esmerado nuestro pueblo en colaborar con todo su entusiasmo y con el mayor interés a darle brillantez, a darle alegría, a darle un ambiente acogedor al congreso.
En realidad, puede decirse que todos han trabajado mucho y durante mucho tiempo. Nuestros arquitectos, nuestros trabajadores de la construcción, nuestros trabajadores gastronómicos, nuestros estudiantes. En fin todos se han esforzado el máximo para brindarles un ambiente acogedor, fraternal y hospitalario.
Y para nosotros ha sido motivo de satisfacción ver esta reacción de nuestro pueblo para con el congreso, y saber que todos han hecho el mayor esfuerzo. Ver, incluso, cómo se movilizaron las escuelas y cómo los problemas de la traducción, de los guías, fue resuelto por una de nuestras escuelas de idiomas, y aun para nosotros mismos ha sido sorprendente saber que han cumplido su misión con éxito.
Pero además, este congreso dejará en nuestro país un saldo muy positivo. Independientemente de todas las conclusiones, independientemente de todos los informes, de todos los valores técnicos que estarán a nuestro alcance con motivo de este congreso, está el hecho de que nuestros arquitectos han reaccionado y han demostrado un interés extraordinario y una extraordinaria preocupación por todas estas cuestiones que tienen que ver con su profesión, con su dedicación.
Es decir, que ha servido de estímulo a todos nuestros arquitectos".
Cuatro décadas después, el Dr. Arq. Mario Coyula publicaba en "La Jiribilla"(Nro.134), sobre el VII Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos...
"Hace cuarenta años, en septiembre-octubre de 1963, se celebró en La Habana el VII Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos, UIA, con el tema La Arquitectura en los Países en Desarrollo. Ese fue el primer Congreso de la UIA en América y logró reunir a más de 2 200 participantes de 80 países. Fue también precedido por el Primer Encuentro Internacional de Profesores y estudiantes de 74 Escuelas de Arquitectura. El Encuentro y el Congreso fueron resumidos por los comandantes Ernesto Che Guevara y Fidel Castro, respectivamente. Pero más importante que los debates en los eventos fue su efecto dinamizador para una impresionante recalificación visual y funcional en varias zonas de la capital, antecedentes de Belimbo y Montelimbo; y de los puntos de reanimación urbanística realizados entre 1974 y 1981.
Tres grandes obras marcaron aquella década: la Unidad # 1 de La Habana del Este, actual Ciudad Camilo Cienfuegos; las Escuelas de Arte de Cubanacán y la Ciudad Universitaria José Antonio Echeverría, CUJAE. Pero esa sagrada trinidad empaña a una multitud de obras menos relevantes pero con un alto nivel de diseño y ejecución. Ese nivel medio es el que en realidad marca la calidad en cualquier actividad; y en este caso es el que «hace» ciudad. Esas intervenciones siguieron la estética del Movimiento Moderno, que había dominado a la arquitectura cubana en la década anterior, combinada en los años ‘60 con elementos «brutalistas» y de un expresionismo estructural.
El espíritu de los años ‘60 se condensó en La Rampa, que prácticamente se había conformado entre 1947-1958. Con su aire juvenil, cosmopolita, noctámbulo y desenfadado, que algunos ayatollahs caseros encontraron decadente, la calle fue enriquecida con actividades a una escala urbana antes desconocida que convirtieron a L y 23 en una versión tropical y descomercializada de Times Square. Ello encarnó sobre el inconfundible espinazo de la calle, donde la pendiente hacía bailar a los transeúntes, arrastrando a los mirones tras los estremecimientos de alguna muchacha bien dotada(...)
El apogeo de La Rampa estuvo marcado por aquel Congreso de la UIA en 1963, cuando se construyó el Pabellón Cuba, se empotraron obras de artistas plásticos cubanos contemporáneos en las aceras, y se realizaron exposiciones volcadas a la calle con un altísimo nivel de diseño, algunas antológicas como las del Tercer Mundo, la Muestra de la Cultura Cubana y el Salón de Mayo. También en esa década se construyó Coppelia, se abrió el Centro Experimental de la Moda y se refuncionalizó la antigua Funeraria Caballero como Casa de Cultura, con su estudio iconoclasta del color que quizás, sin quererlo, anticipó el rojo catchup y amarillo mostaza de una cadena actual de comida chatarra. El cierre arbitrario de esta última marcaría el inicio de una decadencia, y La Rampa llegó a quedar como una versión lineal del aburrido paseo provinciano alrededor del parque, esperando el momento de irse a casa a dormir".
