El Día Mundial de las Ciudades se estableció con el objetivo de promover el interés en la urbanización y fomentar la cooperación entre los países para aprovechar las oportunidades y afrontar los desafíos que plantea el urbanismo, así como para contribuir al desarrollo urbano sostenible en todo el mundo.
Financiar un futuro urbano sostenible para todos
Cuando se planifican de forma responsable y se basan en un análisis coste-beneficio riguroso, aunque no necesariamente exhaustivo, y se apoyan en una normativa adecuada, la financiación y el desarrollo de infraestructuras pueden actuar como motor del desarrollo institucional, político y de capacidades a todos los niveles y en todos los sectores de la gobernanza.
Para ello, los mandatos de todos los niveles y ámbitos de gobierno deben ser claros, sin lagunas ni solapamientos y deben participar en la toma de decisiones en materia de inversión, y no solo los responsables de recaudar impuestos y otros gravámenes. También es esencial mejorar la eficacia de la gestión del desarrollo urbano mediante una mejor colaboración entre los distintos niveles y sectores de gobierno. Además, el éxito de los esfuerzos por descentralizar las responsabilidades hacia los niveles subnacionales depende en gran medida de los sistemas y tradiciones de gobernanza existentes, incluso si cuentan con el apoyo de la descentralización fiscal y la autoridad de endeudamiento subsoberano.
La planificación urbana es crucial para preparar la expansión ordenada de las ciudades con el fin de orientar las inversiones, preparar las subdivisiones del terreno e instalar infraestructuras básicas previas a la construcción. El reacondicionamiento de las zonas construidas de manera improvisada es complejo y mucho más caro.
Responder al incremento de la población urbana parece dar lugar, o bien a un largo proceso de creación de capacidades para armonizar objetivos y colaborar eficazmente, o bien a una tendencia a abordar la urgencia mediante el desarrollo de infraestructuras sin tener en cuenta lo primero. Sin embargo, el desarrollo de infraestructuras no puede quedar aplazado mientras se ponen en marcha políticas e instituciones perfectas. Estos fines no tienen por qué excluirse mutuamente: la inversión en desarrollo urbano no tiene por qué retenerse hasta que existan instituciones plenamente capaces, ni los gobiernos tienen por qué recurrir a la planificación y construcción "no invasiva" de infraestructuras urbanas independientemente de las instituciones y las políticas.
