El amor de Zulma por Guantánamo.
Con devoción pocas veces vista, la MSc. Arquitecta Zulma Ojeda Suárez ha hurgado en el entorno de su natal Guantánamo, y se ha preocupado del ornato, la higiene y el respeto a las ordenanzas de las cuadriculadas calles de su ciudad natal, para ella “un portento inexplorado para el turismo”.
Esta mujer, altamente reconocida en el oriente cubano, acaba de recibir el Premio Nacional a la Vida y Obra de la Arquitectura 2017, estímulo que concede la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba, UNAICC, a sus más notables especialistas.
Como la rama al fruto están unidas las iniciativas y propuestas de la MSc. Arquitecta Zulma Ojeda, al mágico cambio experimentado en el último lustro por la Villa del Guaso, fundada el primero de diciembre de 1870 en las márgenes del río Guaso, cuyas aguas desembocan en la bahía guantanamera, parte de la cual ocuparon 33 años después, las instalaciones de la ilegítima base naval norteamericana.Omitir que la faz de la sexta urbe más poblada de Cuba se ha transformado positivamente, gracias a las iniciativas de desarrollo local, y de sus instituciones, sería falsa modestia en que no incurre la destacada intelectual, quien asegura que “Hay avances, pero no espectaculares, si se comparan con nuestras pretensiones".
La Máster en Ciencias y Directora del Grupo para el Desarrollo Integral de la Ciudad, expone que “Guantánamo no es la base naval”, y que desde el punto de vista turístico, sus atractivos se basan en "la misma idiosincrasia de los guantanameros, el eclecticismo de las edificaciones, las corrientes fluviales que rodean la urbe, sin descartas las ruinas de cafetales franceses”. Ella defiende su propósito de mejorar la imagen urbana de su terruño, el que data de sus años de estudiante de arquitectura, cuando, según ella, “aún era una quimera la ciudad que hoy se abre esplendorosa en el 2017".
Cuando habla de las cualidades que atesora Guantánamo, la reconocida especialista cita su agradable entorno urbanístico y las manifestaciones religiosas, musicales, danzarias, literarias, y de las artes plásticas, junto a sus costumbres y tradiciones, ya la desean para sí otras capitales provinciales, “porque la vida cultural guantanamera no tiene nada que envidiar a la mayoría de los territorios cubanos”.
Expone además que desde la antigua Plaza de Armas (hoy parque Martí), hasta el paradigmático Palacio Familiar Salcines, y la Plaza del Mercado, deleita la pupila “un peculiar trazado ortogonal de calles y numerosas construcciones que evidencian que hemos reproducido cuantos estilos constructivos han proliferado en el mundo, con predominio del ecléctico”.Orgullosa de su tierra natal, la MSc. Arquitecta Zulma Ojeda Suárez, Premio Nacional a la Vida y Obra de la Arquitectura del 2017, sostiene que “cada ciudad muestra el patrimonio intangible de sus habitantes y está obligada a mostrar una imagen capaz de atrapar la admiración del citadino y el visitante”.
Después de recibir el Premio.............
Zulma Ojeda: Arquitectura y metabolismo.
"La arquitectura forma parte de mi metabolismo", asegura la MSc. Arq. Ciencias Zulma Ojeda Suárez, Premio Nacional a la Vida y Obra de esa especialidad en el 2017, estímulo otorgado por la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba (UNAICC).
Recién llegada de la provincia de Holguín, donde tuvo lugar la entrega del reconocimiento, la guantanamera se enorgullece de haberlo recibido al unísono con su colega y maestro Augusto Rivero Más, Profesor de la Universidad Politécnica de La Habana, de quien fue discípula en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Oriente.
“La coincidencia constituyó un premio adicional y la alegría dibujada en sus ojos, la guardaré como un instante inolvidable”, subrayó la directora del Grupo para el Desarrollo Integral de la Ciudad (GDIC), en Guantánamo, quien ostenta además la estatuilla de La Fama, Símbolo de esta Villa y el Escudo de Baracoa.
Recién egresada de la Universidad, investigó los orígenes del otrora caserío de Santa Catalina, sus tradiciones, el peculiar trazado de las calles, el patrimonio (construido e inmaterial) y propuso, y aplicó, reformas para el ornato, la higiene y el respeto a las ordenanzas de la urbe. Fue de las primeras personalidades en avizorar que esos valores, unidos a las corrientes fluviales y la sui géneris naturaleza que circunda a Guantánamo, la convierten en un portento inexplorado para el turismo.
“Su autoridad en materia urbanística es indiscutida, porque hasta para erigir un quiosco para los carnavales, se consulta con ella”, terció en el diálogo Julián Alfredo Díaz Sánchez, su compañero de profesión, en la vida, y también en el GDIC, antes de jubilarse.
A la hoja de servicios a la arquitectura, se incluye haber salvado del olvido la figura y obra de su conciudadano José Lecticio Salcines Morlote, en honor al cual, por iniciativa de ella, se celebra bienalmente el Concurso de Urbanismo e Ingeniería, que ostenta el nombre del arquitecto, ingeniero civil y eléctrico, premiado en el Congreso Panamericano de Ingeniería que sesionara en Brasil, en 1949.
Por Pablo Soroa Fernández
