Según el Nº 1 de la Revista de la Sociedad Cubana de Ingenieros, correspondiente a abril de 1909, al iniciarse las labores preliminares para la organización de la Sociedad Cubana de Ingenieros, fue electo en agosto de 1908, como su primer Presidente, el ingeniero José Primelles y Agramonte.
En la relatoría de la referida publicación se plantea, que en el acta de la reunión efectuada el 11 de agosto de 1908, se daba a conocer que… “en una Junta creada por un grupo de jóvenes profesionales para la formación de un Club de Ingenieros se proponían: estrechar las relaciones sociales, fomentar la unión y compañerismo de sus miembros y adelantar los conocimientos profesionales de los asociados.”
En ese documento aparecen los cuatro artículos fundamentales en los que debía fundarse la naciente organización: “Que la Sociedad tiene por objetivo la defensa de los derechos comunes de los Asociados, que tiende a fomentar el adelanto de los conocimientos profesionales, etc”… y “Que solamente puedan ser miembros los Ingenieros y Arquitectos graduados”…
En aquella junta se debatió si podían ingresar en la nueva sociedad personas sin títulos correspondientes, pero con una buena experiencia técnica, como contratistas, proposición que no fue aceptada.
Finalmente, el 13 de agosto de 1908, y a propuesta de su Presidente, el ingeniero José Primelles y Agramonte, se aprobaba la creación de la Sociedad Cubana de Ingenieros.
A propósito del Presidente de la Sociedad Cubana de Ingenieros…
Según la Revista de la Sociedad Cubana de Ingenieros, José Primelles y Agramonte, nació en Camagüey, el 10 de febrero de 1867. Sus padres emigraron a Estados Unidos cuando él tenía 3 años y en 1887 egresa como Ingeniero Civil de la Universidad de Columbia.
Un año más tarde llega a Cuba y comienza a trabaja en el estudio y proyecto del ferrocarril de Camagüey a Santa Cruz del Sur. Poco tiempo después en Nicaragua, labora en las obras del canal de ese país como Ingeniero Auxiliar. De regreso a su tierra, participa en la construcción de varios acueductos, entre ellos el Hanabanilla y retorna otra vez a Estados Unidos donde ocupará disímiles responsabilidades.
Al terminar la guerra de 1895, ya en suelo cubano, José Primelles y Agramonte es nombrado Ingeniero Jefe de las provincias de La Habana y Pinar del Río y más tarde, en 1900, se convierte en Director General de Obras Públicas.
