El arquitecto que sana las heridas del patrimonio

Es imposible desligar el valor histórico de una edificación matancera de la creatividad y calidad que distinguen la labor del arquitecto Ramón Felix Recondo Pérez, condecorado en el 2019 con el Premio Naacional  de Arquitectura 2019. Quienes le conocen bien saben que su trabajo no concluye al terminar los diseños. Sigue todo el proceso constructivo durante la ejecución, y luego atiende la obra.

La Empresa de Proyectos de Arquitectura e Ingeniería de Matanzas resulta el escenario donde su ingenio forja el criterio exacto a tener siempre en cuenta. La entidad proyectista lo ha visto crecer y desempeñar disímiles responsabilidades, desde jefe del Departamento de Viviendas y Urbanismo hasta especialista principal de Arquitectura.

Sus diseños se conocen en Ecuador, Canadá, México, España, Italia y República Dominicana. San Vicente y las Granadinas lo convocaría para cumplir misión internacionalista en el diseño y construcción de viviendas para los menos favorecidos, en la empresa estatal “Housing and Land Development Corporation”.

La premisa de hacer bien las cosas desde la primera vez le permite a Recondo lograr múltiples reconocimientos. ¿Los que más recuerda?: “Los premios y menciones en Salones Nacionales de Arquitectura Cubana; finalista al Premio Nacional de Restauración; mención en la VII Bienal de Arquitectura del Caribe con el proyecto de la Ermita de Monserrat.

El Arq. Recondo Pérezz  es símbolo de la Matanceridad, y entre  sus  reconocimientos están el Segundo Premio de la Bienal de Arquitectura de Santo Domingo y Premio de la Crítica Literaria por la publicación del libro “Puentes de Matanzas”.

Este profesional incansable ha dedicado su vida profesional a la recuperación y refuncionalización de joyas del patrimonio yumurino. Entre ellas destacan el Instituto de Segunda Enseñanza, la Ermita de Monserrat y sus últimas ocupaciones, la Casa Azqueta (Premio Medalla de Oro Colegio de Arquitectos, 1946) y la Mansión Xanadú en Varadero.

La Empai, la Universidad y las filiales matanceras de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de la Unión de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba conforman la agenda diaria de este hombre humilde que entiende su profesión como “el arte de concebir, diseñar y construir, presente en todos los espacios en los que habita el hombre”.

En el afán de rescatar los valores arquitectónicos de la primera urbe moderna de América encontró uno de sus mayores retos “la preparación de los expedientes para la declaratoria de Monumento Nacional del Centro Histórico Urbano de la ciudad de Matanzas, de la Mansión Xanadú y de la Iglesia San Pedro Apóstol de Versalles”.

“Mi padre fue el cómplice perfecto para emprender el viaje hacia ese mundo de formas y figuras del cual nunca he podido alejarme”, declara  este experto que  en  1976 ingresó a la Escuela de Arquitectura de la hoy Universidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría (Cujae), vinculado al plan estudio-trabajo. Al concluir el segundo año apoya como alumno ayudante a las especialidades de Representación, Dibujo y Diseño. Además participó en la elaboración del libro de Diseño Básico de la Facultad de Arquitectura. Para nadie fue sorpresa que resultara el primer expediente docente y graduado más integral de esa Facultad en junio de 1981.

Su impronta profesional le confirió Condecoraciones Honoríficas del Consejo de Estado y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Construcción como las Medallas Armando Mestre, Hazaña Laboral y Jesús Menéndez. También atesora por su trayectoria el Premio Provincial a la Vida y la Obra de Arquitectura en Matanzas en el 2005 y la nominación al Nacional en 2018; así como la declaratoria de Hijo Ilustre de la ciudad de Matanzas en el 2013.

Para Recondo “las ciudades son entes vivos. Hay que dejar la huella de lo que el hombre ha hecho en el devenir histórico de las construcciones, pero también hay que darle el toque de modernidad, de actualidad a nuestras ciudades. Hay que tener visión para conservar aquello con un valor relevante, significativo, excepcional”.

 

Nota: La autora de este trabajo, Gemma Carballo Campos, gestora en Comunicación y Marketing en la Empresa de Proyectos de Arquitectura e Ingeniería, de Matanzas, obtuvo con: “El arquitecto que sana las heridas del patrimonio” el Premio del concurso "El constructor cubano", convocado por el Secretariado Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Construcción (SNTC).

Se argumenta que la obra "tiene una impecable redacción, resulta novedoso y resalta la destacada labor profesional de un arquitecto matancero que ha estado vinculado a numerosas obras ejecutadas en esa provincia". El equipo de Divulgación de la UNAICC, la felicita por el reconocimiento recibido.

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